GEOMETRÍA SAGRADA
Miércoles, diciembre 2nd, 2009
La fascinación que en algunas mentes han despertado las propiedades de algunas figuras geométricas, les ha llevado a traspasar el mundo de las Matemáticas para adentrarse en los iniciáticos caminos de la Mística.
Etimológicamente, la palabra “símbolo” proviene del vocablo griego symboleion, que hace referencia a las dos mitades de un mismo objeto. De forma que sólo puede tenerse una visión completa del mismo cuando ambas mitades se vuelven a unir. Esto debe interpretarse como que el símbolo, en sí mismo, no es más que una de las dos mitades. La otra pertenece al intelecto. Por ejemplo, la figura

no es más que un conjunto de tres rayas unidas unas con otras. Ésta es una de las mitades del símbolo. La otra mitad forma parte de la cultura. Cuando ambas se juntan, la figura adquiere un significado concreto: se trata de un triangulo rectángulo, algo que encierra un buen montón de conceptos y que puede sugerir una larga lista de reflexiones. Para un matemático se tratará de reflexiones familiares, muchas de las cuales forman parte de un curso de matemáticas escolares. Para un místico pitagórico puede significar el concepto de lo irracional, la transmutación a otro nivel de pensamiento, ya que en la figura puede estar contenido el número .


Leonardo de Pisa (1170-1241), más conocido por Fibonacci, que significa «hijo de Bonaccio», fue uno de los matemáticos más relevantes de la Edad Media. En su obra más relevante, el Liber abaci (1202) (literalmente, Libro del ábaco), se plantea, entre otros, un problema trivial sobre conejos que da lugar a la formación de una sucesión de números naturales. Edouard Lucas(1842-1891), un matemático francés, fue quien puso título a dicha sucesión, que desde entonces quedó para la historia como Sucesión de Fibonacci, dándose la paradoja de que al gran matemático italiano se le acabó conociendo más por su sencillo problema que por la magnitud de su obra.